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Para mamá y papá

Qué decirle a tu hijo antes y después de competir

Alejandra Amundarain Por Alejandra Amundarain, coach mental de atletas · 9 de octubre de 2026

Hay momentos en los que una frase de mamá o papá pesa más que todo el entrenamiento de la semana. Antes de competir, una frase puede darle calma o sumarle presión. Después, puede ayudarle a aprender o hacerle sentir que su valor depende del marcador. Aquí van ideas prácticas para esos momentos.

Antes de competir: menos es más

En las horas previas, tu hijo necesita calma y una sensación de que ya está listo. No es momento de instrucciones nuevas.

Frases que suelen ayudar

  • “Ya entrenaste para esto. Disfrútalo.”
  • “Haz tu plan. Te veo al final.”
  • “Me encanta verte jugar.”

Frases que conviene evitar

  • “No vayas a fallar.” Pone su atención justo en el error.
  • “Hoy tienes que ganar.” Convierte el resultado en una obligación.
  • Correcciones técnicas de último minuto. Para eso está su entrenador, y dos voces distintas confunden.

Durante la competencia: tu papel en la tribuna

Aplaude el esfuerzo, la actitud y las buenas decisiones, no solo los puntos. Evita dar instrucciones desde afuera: si contradicen lo que pidió el entrenador, tu hijo queda en medio. Y cuida tu propio estado: tu hijo te mira más de lo que crees.

Después de competir: primero, lee su estado

Antes de decir cualquier cosa, observa cómo llega: eufórico, frustrado, enojado, callado. No es el mismo momento para hablar en todos los casos. Si está muy alterado, a veces lo que más ayuda es un abrazo, agua y algo de comer.

Deja que tu hijo abra el tema

El camino a casa puede convertirse en el peor análisis del partido. Una opción es esperar a que él quiera hablar. Si no lo hace, está bien: puede ser más tarde o al día siguiente.

Habla desde tu lado

“Me encantó verte jugar” funciona mejor que “jugaste bien, pero…”. No estás calificando: estás acompañando.

Si ganó

Celebra con él, y ayúdale a ver qué hizo bien: “¿qué te funcionó hoy?”. Así el triunfo se vuelve aprendizaje y no solo suerte o talento.

Si perdió

Valida lo que siente: “Sé que querías ganar, es normal sentirte así”. Más tarde, cuando esté tranquilo, puedes preguntar: “¿qué aprendiste?” o “¿qué harías distinto la próxima?”. Pon el foco en lo que puede controlar: su preparación, sus decisiones, su actitud.

Un acuerdo que cambia todo

Pregúntale a tu hijo, en un día tranquilo: “¿qué te ayuda que te diga antes de competir? ¿Y después?”. Muchas veces la respuesta sorprende. Ponerse de acuerdo antes evita discusiones en el peor momento.

Recuerda que es más que su deporte

Tu hijo es atleta, pero también es hijo, hermano, amigo y estudiante. Cuando su valor en casa no depende del marcador, compite con más libertad. Y eso, casi siempre, se nota en su rendimiento.

Tu forma de acompañar también se entrena. Ese es justo el trabajo de Padres que Potencian.

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